Entrada destacada.

Bienvenidos.

Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

viernes, 4 de marzo de 2011

Writer

Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario