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Bienvenidos.

Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

martes, 29 de marzo de 2011

Lo que dices, ¿tú crees que me provoca? Cuanto más estrecha es tu mente, más grande es tu boca.

Femme fatale.

-Para ser tan callado, tu hermano está resultando ser un bocazas. ¿Qué más dice de mí el No-Do?
-Dice que estuviste enamorado de una mujer mayor que tú durante años y que la experiencia te dejó el corazón roto.
-Lo único roto que saqué de todo aquello fue un labio y la vergüenza.
-Tomás dice que no has vuelto a salir con ninguna chica porque las comparas a todas con esa mujer.
El bueno de Tomás y sus golpes escondidos.
-El nombre es Clara -ofrecí.
-Ya lo sé. Clara Barceló.
-¿La conoces?
-Todo el mundo conoce a alguna Clara Barceló. El nombre es lo de menos.
Uno y uno son demasiados.
Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado. Todos los sábados son martes y trece, todo el año llueve sobre mojado.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
Cada cual por su lado.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
Llueve sobre mojado.
Y... colorín colorado,
este cuento se ha terminado.


domingo, 27 de marzo de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Tibidabo.


Dicen que todas las personas tienen un lugar en el mundo donde sentirse como en casa. Donde respirar, cerrar los ojos y encontrarse tranquilo, encontrarse bien. Un lugar del que enamorarse, del que sentirse orgulloso, del que la simple mención de su nombre haga que un cosquilleo te recorra hasta el último centímetro del cuerpo. Un sitio mágico, como sacado de las páginas de un libro...

viernes, 25 de marzo de 2011

Complicate.


Me complicarás la vida, lo sé.
-¡Pero no tienes ningún tumor!
-¿Cómo lo sabes? ¡No podemos saberlo! ¿Para qué me mandarían si no al hospital?
-Si, claro, ya estamos como el año pasado, que creiste tener un melanoma en la espalda.
-¡Claro, otros lo vieron antes que yo!
-Pero sólo era una mancha marrón en tu camisa.
-¡Y yo cómo iba a saberlo, todos señalaban a mi espalda!

jueves, 24 de marzo de 2011

El bosque es un lugar demasiado oscuro y profundo, 
tengo mucho que cumplir 
y mucho que viajar antes de poder dormir.


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¿Me has oido mariposa?


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Mucho que viajar antes de poder dormir.
Nunca recibes nada gratis. De una forma o de otra siempre pagas por lo que eres.

miércoles, 23 de marzo de 2011


Tonterías lo son todo en esta vida. Es simplemente una cuestión de perspectiva.

Lie

La vida le había enseñado que las personas vivimos tanto de las grandes y pequeñas mentiras como del aire. Decía que si fuésemos capaces de ver sin tapujos la realidad del mundo y de nosotros mismos durante un solo día, del amanecer al atardecer, nos quitaríamos la vida o perderíamos la razón.

sábado, 19 de marzo de 2011

Forget me.

-Salí por la puerta, no me queda ningún recuerdo.
-Vuelve y al menos inventa una despedida, finjamos que la tuvimos.

Nota del autor.

Amigo lector:
Siempre he creído que todo escritor, lo admita o no, cuenta entre sus libros algunos como sus favoritos. Esa predilección raramente tiene que ver con el valor literario intrínseco de la obra ni con la acogida que en su día le hayan dispensado los lectores ni con la fortuna o penuria que le haya deparado su publicación. Por alguna extraña razón, uno se siente más próximo a algunas de sus criaturas sin que sepa explicar muy bien el porqué. De entre todos los libros que he publicado desde que empecé en este extraño oficio de novelista, allá por 1992, Marina es uno de mis favoritos.
Escribí la novela en Los Ángeles entre 1996 y 1997. Tenía por entonces casi teinta y tres años y empezaba a sospechar que aquello que algún bendito llamó la primera juventud se me estaba escapando de las manos a velocidad de crucero. Con anterioridad había publicado tres novelas para jóvenes y al poco de embarcarme en la composición de Marina tuve la certeza de que ésta sería la última que escribiría en el género. A medida que avanzaba la escritura, todo en aquella historia empezó a tener sabor a despedida, y para cuando la hube terminado, tuve la impresión de que algo dentro de mí, algo que a día de hoy todavía no sé muy bien qué era pero que echo en falta a diario, se quedó allí para siempre.
Marina es posiblemente la más indefinible y difícil de categorizar de cuantas novelas he escrito, y tal vez la más personal de todas ellas. Irónicamente, su publicación es la que más sinsabores me ha producido. La novela ha sobrevivido a diez años de ediciones pésimas y a menudo fraudulentas que en algunas ocasiones, sin que pudiese yo hacer gran cosa para evitarlo, han confundido a muchos lectores al tratar de presentar la novela como lo que no era. Y aun así, lectores de todas las edades y condiciones siguen descubriendo algo entre sus páginas y accediendo a ese ático del alma del que nos habla su narrador, Óscar.
Marina vuelve por fin a casa, y el relato que Óscar terminó por ella lo pueden descubrir los lectores ahora, por primera vez, en las condiciones que su autor siempre deseó. Tal vez ahora, con su ayuda, seré capaz de entender por qué esta novela sigue estando tan presente en mi memoria como el día que la terminé de escribir, y sabré recordar, como diría Marina, lo que nunca sucedió.
C.R.Z.
Yo, minoría absoluta.

viernes, 18 de marzo de 2011

Quiero dibujar algo que signifique algo para alguien, no sé... Quiero dibujar la fe ciega o un verano desvaneciéndose, o un momento de claridad. Es parecido a cuando ves tocar en directo por primera vez a un grupo de música maravilloso y nadie dice nada, pero todo el mundo lo piensa: "Tenemos algo en lo que creer otra vez". Quiero dibujar esa sensación, pero... no puedo.
Si pudieras volver atrás y cambiar solo una cosa de tu vida ¿Lo harías? y si así fuera, ¿Ese cambio de tu vida sería mejor? o ese cambio terminaría rompiendote el corazón o rompiendole el corazón a otro. ¿Elegirías un camino completamente diferente? o solo cambiarías una cosa, un solo momento, un momento que solo quisiste recuperar.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Sobre los hombros me pesa el mundo entero. No encuentro la fuerza, me quema por dentro...

martes, 15 de marzo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

Visto y no visto.

-¿Y la nena esa, qué?
-¿Qué nena?
-La moños. ¿Qué nena va a ser? La hermana de Aguilar.
-No sé.
-Saber sabe; lo que no tiene, hablando en plata, es cojones para coger el toro por los cuernos.
A éstas se nos acercó el revisor con gesto cansino, haciendo malabarismos con un palillo que paseaba y volteaba entre los dientes con destreza circense.
-Ustedes perdonen, que dicen esas señoras de ahí que si pueden utilizar un lenguaje más decoroso.
-Y una mierda -replicó Fermín, en voz alta.
El revisor se volvió a las tres damas y se encogió de hombros, dándoles a entender que había hecho cuanto podía y que no estaba dispuesto a liarse a bofetadas por una cuestión de pudor semántico.
-La gente que no tiene vida siempre se tiene que meter en la de los demás -masculló Fermín-. ¿De qué estábamos hablando?
-De mi falta de redaños.
-Efectivamente. Un caso crónico. Hágame caso. Vaya a buscar a su chica, que la vida pasa volando, especialmente la parte que vale la pena vivir. Ya ha visto lo que decía el cura. Visto y no visto.

domingo, 13 de marzo de 2011


He soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Sólo pienso en ti, princesa, pienso siempre en ti.

Ruins

El padre Fernando recapitulaba sus recuerdos con cierto tono de homilía. Construía sus frases con pulcritud y sobriedad magistral, dotándolas de una cadencia que parecía encerrar una moraleja de propina que nunca llegaba a materializarse. Años de profesorado le habían dejado aquel tono firme y didáctico de quien está acostumbrado a ser oído, pero se pregunta si es escuchado.
-Si la memoria no me falla, Julián Carax ingresó como alumno del colegio de San Gabriel en el año 1914. En seguida simpaticé con él, porque ambos formábamos parte del reducido grupo de alumnos que no proveníamos de familias acaudaladas. Nos llamaban el comando Mortsdegana. Cada uno de nosotros tenía su historia especial. Yo había conseguido una plaza becada gracias a mi padre, que durante veinticinco años trabajó en las cocinas de esta casa. Julián había sido aceptado gracias a la intercesión del señor Aldaya, que era cliente de la sombrerería Fortuny, propiedad del padre de Julián. Eran otros tiempos, claro está, y por entonces el poder aún se concentraba en familias y en dinastías. Aquél es un mundo desaparecido, los últimos restos se los llevó la República, supongo que para bien, y cuanto queda de él son esos nombres en el membrete de empresas, bancos y consorcios sin faz. Como todas las ciudades viejas, Barcelona es una suma de ruinas. Las grandes glorias de las que se vanaglorian muchos, palacios, factorías y monumentos, insignias con las que nos identificamos, no son más que cadáveres, reliquias de una civilización extinguida.
Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas. Pero quiero más, yo quiero más...


No puedo vivir sin ti, no hay manera...

Dies

Cuando el rey Lear muere en el quinto acto ¿sabes cómo lo expresó Shakespeare? Escribió: muere. Eso es todo, nada más. Sin fanfarrias, sin metáforas, sin brillantes palabras finales. Así que la culminación de la obra de literatura dramática más influyente es “muere”. Tuvo que ser Shakespeare un genio para expresar “muere”. Sin embargo, cada vez que leo esa palabra, me invade un infinito sentimiento de tristeza. Ya sé que es natural sentirse triste, pero no por la palabra muere, sino por la vida que hemos visto antes de esa palabra.
He vivido mis cinco actos, no te pido que te alegres de que me tenga que ir, sólo te pido que pases página, que continúes leyendo. Y des paso a la siguiente historia. Y si alguien pregunta alguna vez qué ha sido de mí, cuéntale mi vida en todo su esplendor, y acaba con un sencillo y modesto “murió”.

sábado, 12 de marzo de 2011

Women

-Qué poco entiende usted de mujeres, Daniel. Me juego el aguinaldo a que esa pollita está ahora en su casa mirando lánguidamente por la ventana en plan Dama de las Camelias, esperando que llegue usted a rescatarla del cafre de su señor padre para arrastrarla en una espiral incontenible de lujuria y pecado.
-¿Estás seguro?
-Ciencia pura.
-¿Y si ha decidido que ya no quiere verme más?
-Mire, Daniel. Las mujeres, con notables excepciones como su vecina la Merceditas, son más inteligentes que nosotros, o cuando menos más sinceras consigo mismas sobre lo que quieren o no. Otra cosa es que se lo digan a uno o al mundo. Se enfrenta usted al enigma de la naturaleza, Daniel. La fémina, babel y laberinto. Si la deja usted pensar, está perdido. Recuerde: corazón caliente, mente fría.
Hacía días, semanas, incluso meses... Hacía siglos que no abría un nuevo documento. Que no necesitaba su libreta para anotar ninguna idea. Hacía milenios que no escribía, que no lo necesitaba. Que era feliz. Y cuando eres feliz la inspiración se esfuma, se marcha, se esconde. Cuando él se fue confió que volviese, que la ayudase. Pero no había ideas, no encontraba las ganas, no sabía empezar. No había dolor ni fuerzas, no quería escribir. Hoy fue una noche normal, un viernes como cualquier otro. Incluso mejor. Todo fue sobre la marcha. Una visita de una vieja conocida. Una cena con los amigos. Una película en el cine. Una noche alejada de la ausencia de pesadillas que provocaban la inquietud de ella hacía más de un mes. Un mes que se añadía a otros muchos sin coordinar dos palabras seguidas que tuviesen sentido. Pero aquella noche no era una noche para preocuparse. La cena fue perfecta. El comienzo de la película fue mejor. A los diez minutos ya estaba hechizada, hipnotizada, alejada de todo aquello que la preocupaba. Y la película continuó y la fascinación aumentó. Se acerca el final. Se acaba. Risas entre amigos. Despreocupación. La noche ha valido la pena. Pero toca volver a casa. Y sales de la sala con una sonrisa, pensando que tal vez haber salido de casa sí ha merecido la pena. No habría compuesto nada decente. No le habría dado calor, cariño, a sus palabras. No hubiese ganado nada. Entonces enfilan el pasillo, y se ríen por el escándalo que hay en el vestíbulo de toda la gente que va a ver la película de moda. Y sonríen un poco más sabiendo que ellos son los únicos afortunados en gastar su dinero en algo que merecía la pena de verdad. Se da la vuelta y observa a la gente, saluda a algún conocido, da dos besos a otro, y se gira. Y entonces le ve. Camina hacia ella, pero no es ese su destino. La saluda y pasa de largo. Con su olor, con sus pasos... Y ella... Ella sonríe. Pero sabe que no es felicidad lo que empieza a inundarle el cuerpo y el alma. Se monta en el coche y se va, llegando a casa entre silencios. En silencios y en recuerdos que la oprimen y la ahogan. Y entonces... entonces ella... Entonces ella vuelve a escribir.

End.

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y entonces un día no precisamente especial cogí mi maquina de escribir, me senté y escribí nuestra historia, una historia sobre una época, una historia sobre un lugar, una historia sobre la gente, pero por encima de todo una historia sobre el amor, un amor que vivirá para siempre.

Fin.
La función debe continuar.

viernes, 11 de marzo de 2011

You, always.

Me callo porque es más cómodo engañarse. Me callo porque ha ganado la razón al corazón. Pero pase lo que pase, y aunque otro me acompañe, en silencio te querré... en silencio te amaré... en silencio pensaré tan solo en ti.

Y reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado.

jueves, 10 de marzo de 2011

Romero de Torres.

Sopesé las teorías termodinámicas de Fermín.
-¿Es eso lo que está usted haciendo con la Bernarda? -pregunté-. ¿Poner la plancha al fuego?
Fermín me guiñó un ojo.
-Esa mujer es un volcán al borde de la erupción, con una libido de magma ígneo y un corazón de santa -dijo, relamiéndose-. Por establecer un paralelismo veraz, me recuerda a mi mulatita en la Habana, que era una santera muy devota. Pero, como en el fondo soy un caballero de los de antes, no me aprovecho, y con un casto beso en la mejilla me conformé. Porque yo no tengo prisa, ¿sabe? Lo bueno se hace esperar. Hay pardillos por ahí que se creen que si le ponen la mano en el culo a una mujer y ella no se queja, ya la tienen en el bote. Aprendices. El corazón de la hembra es un laberinto de sutilezas que desafía la mente cerril del varón trapacero. Si quiere usted de verdad poseer a una mujer, tiene que pensar como ella, y lo primero es ganarse su alma. El resto, el dulce envoltorio mullido que le pierde a uno el sentido y la virtud, viene por añadidura.
Aplaudí su discurso con solemnidad.
-Fermín, es usted un poeta.
Imaginé a un Julián Carax con mis años sosteniendo aquella imagen en sus manos, tal vez a la sombra del mismo árbol que me amparaba a mí. Casi me parecía verle, sonriente, seguro de sí, contemplando un futuro tan amplio y luminoso como aquella avenida, y por un instante pensé que no había más fantasmas allí que los de la ausencia y la pérdida, y que aquella luz que me sonreía era de prestado y sólo valía mientras la pudiera sostener con la mirada, segundo a segundo.
Yo que me quiero aliviar escribiéndote un tema diciéndote la verdad...
Cumplo condena por ese mal día haberte dejao marchar...

miércoles, 9 de marzo de 2011


Su plan había sido muy sencillo: pasar juntos el resto de sus vidas. Un plan que todo su círculo consideró de lo más factible. Nadie dudaba de que fueran grandes amigos, amantes y almas gemelas destinadas a estar juntas. Pero dio la casualidad de que un día el destino cambió de parecer...

Together

Hace una eternidad, en los peores días de la guerra, tuve un sueño. En él volvía a recorrer la Playa del Inglés contigo. El Sol se ponía y el islote del faro se distinguía entre la bruma. Todo era como antes: la Casa del Cabo, la bahía... incluso las ruinas de Cravenmoore sobre el bosque. Todo menos nosotros. Éramos un par de viejecitos. Tú ya no estabas para navegar y yo tenía el pelo tan blanco que parecía ceniza. Pero estábamos juntos.

I know

Ese mismo día, volveré a la estación de Austerlitz y tomaré el tren de Normandía, como lo hice hace diez años. Sé que me esperarás y sé que te reconoceré entre la gente, como te reconocería aunque hubiesen pasado mil años. Lo supe desde siempre.

martes, 8 de marzo de 2011

Por cada tanque que se fabrica en el mundo...
...se fabrican 131 mil peluches.
Por cada Bolsa de Valores que se desploma...
...hay 10 versiones de "What a Wonderful World".
Por cada persona corrupta...
...hay 8 mil donando sangre.
Por cada muro que existe...
...se ponen 200 mil tapetes de "Bienvenido".
Mientras 1 científico diseña un arma nueva...
...hay 1 millón de mamás haciendo pasteles de chocolate.
En el mundo se imprime más dinero de Monopoly que dólares.
Hay más videos divertidos en internet...
...que malas noticias en todo el mundo.
AMOR tiene más resultados que MIEDO.
Por cada persona que dice que todo va a estar peor...
...hay 100 parejas buscando un hijo.
Por cada arma que se vende en el mundo...
...20 mil personas comparten una Coca-Cola.


Hay razones para creer en un mundo mejor.

viernes, 4 de marzo de 2011

Writer

Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.

martes, 1 de marzo de 2011

Dreams

Conserva tus sueños, nunca sabes cuando te harán falta.

Mil lunas llenas por delante.

Cuando lloras se para el mundo y nunca sé qué decir...
Cuando lloras me derrumbo y no me sale fingir...
Cuando lloras las horas le dan la vuelta al reloj...
Cuando lloras a solas me muerdes el corazón.


Cuando lloras se tuerce el rumbo y no tengo a donde ir...
Cuando lloras yo me hundo y tardo en volver a salir...
Cuando lloras las horas le dan la vuelta al reloj...
Cuando lloras a solas me muerdes el corazón.