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Bienvenidos.

Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

jueves, 29 de marzo de 2012

Me preocupa sólo palpitar.

Dicen que la adolescencia es una etapa de la vida que cualquier persona quiere dejar atrás. Se apresuran por crecer, por madurar. Ansían convertirse en adultos para que la sociedad les confiera esa credulidad de la que careces a los dieciocho. ¿Quién iba a tomarse enserio la mentalidad de un chaval cargado de hormonas? Y yo me pregunto, ¿por qué no? ¿Por qué ese empeño en infravalorar nuestras decisiones? Somos inestables, somos inexpertos pero, ¿qué tiene eso de malo? Disfrutamos cada día como si fuera el último, llevamos nuestras sensaciones al límite. Nos ilusionamos, nos decepcionamos y volvemos a confiar. Creamos un mundo nuevo con cada amigo que hacemos. Creemos en un futuro mágico que nos hará famosos cantantes o expertos escritores. Tenemos amores de un día, de seis meses o de dos años. ¿Y qué tiene eso de malo? ¿Acaso pecamos por soñar despiertos? O quizá es que este mundo está tan podrido que al final lo único que nos quede sea eso, "madurar", convertirnos en nuestros padres y abuelos, mirar a nuestras futuras generaciones con sarcasmo cuando nos hablen de sus planes de futuro o cuestionar a sus primeros amores por el simple hecho de no tener edad suficiente de tener algo "serio". ¿Acaso hay un requisito mínimo de edad para llegar a querer a alguien sinceramente? ¿Llegará el día en el que me levante de la cama y vea a mi pareja sin verla, después de años de desgastada convivencia y aún así ponga en duda el frenético latir de un corazón joven enamorado? Si lo que los adultos conocen por amor es compartir cama y gastos de facturas, no creo que yo quiera ser una de ellos.

lunes, 19 de marzo de 2012

A

Te quiero sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde. Te quiero directamente sin problemas ni orgullo. Te quiero así porque no sé hacerlo de otra manera. Tan cerca.. que tu mano sobre mi pecho, es mi mano. Tan cerca... que se cierran tus ojos con mi sueño.

miércoles, 14 de marzo de 2012

A

A veces la vida es perfecta, ¿verdad? Tiene que serlo. Para compensar todos los inconvenientes que se te presentan. Tienes que aprender a andar, tienes que ponerte ese sombrero tan ridículo que te compró tu abuela. No tienes ni voz ni voto. Y cuando ya eres un poco mayor, aunque puedes escoger los sombreros, no puedes elegir los ingredientes de las albóndigas de la cafetería. Ni cuándo enamorarte. Las cosas ocurren y tienes que arreglártelas.

lunes, 12 de marzo de 2012


-¿Vas a salir conmigo?
-¿Cómo? ¡Ni hablar!
-¿Nunca?
-¡Nunca!
-¿Por qué no?
-No lo sé, pero será porque no quiero.
-De acuerdo, no me dejas otra opción... Te lo preguntaré otra vez, saldrás o no saldrás conmigo. ¡Vaya! Me estoy resbalando.
-¡Está bien! Vale, ¡deacuerdo! ¡Saldré contigo!
-No lo hagas si no quieres.
-¡No, no! Quiero hacerlo.
-Dilo.
-Quiero salir contigo.
-Otra vez.
-¡Quiero salir contigo!
-Está bien, está bien, saldremos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

A

Dile que le quieres. Yo nunca se lo dije lo suficiente a tu padre; tendría que habérselo dicho cada día porque era perfecto cada día.

martes, 6 de marzo de 2012

Fuimos directos al punto final y en muchos momentos echamos de menos el camino que nos hemos perdido. Somos niños pequeños envejecidos, libros llenos de páginas rotas, cuerpos muertos engreídos que respiran cada cierto tiempo y por eso se creen algo más. Somos con mucho la mayor estupidez que podría haber ocurrido, y además nos encanta jactarnos de ello: nos colocamos el busto frente el espejo y nos corremos del susto cada vez que alguien suelta una verdad a cambio. Con las manos oxidadas de olvido de tierra acariciamos el muro de las limitaciones y lo besamos para que todos vean que no lo dudamos ni un segundo.

En un mundo de mierda sólo los cerdos se sienten a gusto.
[Escandar.]

jueves, 1 de marzo de 2012

A


Puede que el amor no sea el motor del mundo, pero hace que el viaje merezca la pena.

A

En una ocasión alguien me dijo: ’’el poder en una relación lo tiene el que menos quiere de los dos’’ y tenía razón. Pero el poder no es la felicidad. Creo que la felicidad viene de querer más a esa persona en vez de menos.