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Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

miércoles, 19 de julio de 2017

Tomó el libro y regresó al primer párrafo. A medida que pasaba páginas la inquietud que se había apoderado de ella se fue deshaciendo poco a poco. Al rato Alicia perdió la noción del tiempo. Ni siquiera Leandro podía seguirla y encontrarla en el bosque de palabras que aquel libro siempre abría ante sus ojos. Alicia sonrió y regresó a la novela sintiendo que volvía a casa. Hubiera podido quedarse allí todo el día. O toda la vida.
El año en que Alicia Gris llegó a Madrid, su mentor y titiritero, Leandro Montalvo, le enseñó que cualquiera que aspire a conservar su sano juicio necesita de un lugar en el mundo en el que pueda y desee perderse. Ese lugar, el último refugio, es un pequeño anexo del alma al que, cuando el mundo naufraga en su absurda comedia, uno siempre puede correr a encerrarse y extraviar la llave.
-¿Qué estás leyendo?
-Alicia en el País de las Maravillas.
-¡Anda! ¿A ver?
Ella se lo mostró, pero no le permitió tocarlo.
-Es de mis favoritos -comentó, sin desprenderse del todo de su recelo.
-De los míos también -replicó Fermín-. Todo lo que sea caerse por un agujero y tropezarse con chiflados y problemas matemáticos lo tomo a título autobiográfico.

sábado, 1 de abril de 2017

Acepté el Sugus porque sabía que era la posesión más preciada de todo el patrimonio de mi amigo Fermín y que me honraba compartiendo su tesoro.
- ¿Ha oído decir usted alguna vez aquello tan socorrido de que en el amor y en la guerra está todo permitido, Daniel?
- Alguna vez. Normalmente en boca de los que están más por la guerra que por el amor.
- Así es, porque en el fondo es mentira podrida.
- ¿Es esta entonces una historia de amor o de guerra?
Fermín se encogió de hombros.
- ¿Cuál es la diferencia?
Y así, al amparo de la medianoche, un par de Sugus y un embrujo de recuerdos que amenazaba con desvanecerse en la niebla del tiempo, Fermín empezó a hilvanar los hilos que habrían de tejer el final, y el principio, de nuestra historia.
- Un hombre debería poder morir llevándose algún que otro secreto por delante -objetó Fermín.
- Demasiados secretos son los que llevan a un hombre a la tumba antes de hora.
Miré de reojo a aquel hombrecillo que hubiera dado la vida por mí y que siempre tenía una palabra, o diez mil, con que solventar todos los dilemas y mi ocasional tendencia a la flojera existencial.
- Ojalá sea tan fácil como usted lo pinta, Fermín.
- Nada que valga la pena en esta vida es fácil, Daniel.

El Cementerio de los Libros Olvidados

Hoy comienzo una recopilación del final de una saga que ha marcado de principio a fin mi vida, y con ello este blog y todo lo que me rodea. Espero que esta recopilación nunca termine, que la saga me siga abriendo los brazos, o las tapas, cada vez que necesite un abrazo amigo, y me regale nuevas frases y nuevos mundos en cada nueva etapa de mi historia, hasta que las arrugas de mis dedos superen las arrugas de sus páginas. Gracias, siempre, por salvarme. Gracias, siempre, a Daniel y a Fermín, a Bea, a Juan, a Julián (ambos), a Alicia, a Vargas, a Nuria, a David, a Isabella, a Isaac, y, sobre todo, al que es todos y a la vez ninguno, a Carlos. Por tanto. Por siempre. Por la lectura. Gracias.


martes, 24 de enero de 2017

X

Si volviera a nacer, me gustaría decirte que corregiría errores,
pero pasaría seguramente por las mismas cosas.
Me equivocaría en los mismos sitios.
Y acertaría más bien poco o casi nunca.
Porque si volviera a nacer, me gustaría decirte que sería más duro, más experimentado, más sabio.
Pero imagino que nada, que acabaría diciendo los mismos te quiero.
Los mismos te odio.
Los mismos adiós.

[Risto Mejide]

lunes, 23 de enero de 2017

¿Sabes?
las peores pesadillas no tienen monstruos
sino espejos,
y eso
es algo que no sé cómo explicarte.

miércoles, 18 de enero de 2017

"Éste es un mundo de sombras, Daniel, y la magia es un bien escaso. Aquel libro me enseñó que leer podía hacerme vivir más y más intensamente, que podía devolverme la vista que había perdido. Sólo por eso, aquel libro que a nadie importaba cambió mi vida."