Scream.

Y es en momentos como este en los que me gustaría correr a mi cuarto, abrir la ventana de par en par y gritar. Gritar como no lo he hecho nunca. Sacar toda esa rabia que guarda mi corazón. Gritar. Gritar con los ojos, con las orejas, que incluso mis manos revelen ese grito atronador. Donde lo echo todo, de donde no queda nada. Y quiero que, por un tonto juego del destino, seas tú quien pase bajo mi ventana y te asustes ante esa ola de sentimientos reprimidos. De palabras nunca dichas. Pensamientos pasajeros que se escondieron, amenazados por el señor Miedo. Quiero que te dejes arrastrar por la ola, que te dejes llevar por la marea de lo que siento. Grita. Grita fuerte conmigo. Deja que nuestro grito nos haga uno por tan solo unos segundos. Solo necesito eso, amor, que seas yo. Que me dejes ser tú.

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