Hate.

Me alejé hacia las Ramblas. Me detuve en el umbral de la plaza y volví la vista hacia el piso de los Barceló. Las ventanas permanecían oscuras, llorando de lluvia. Quise odiar a Clara, pero fui incapaz. Odiar de veras es un talento que se aprende con los años.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Avenida del Tibidabo, 32, Barcelona.

El laberinto de los espíritus - Carlos Ruíz Zafón