Sweet Juliet.


-Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario pecado de amor será. Mis labios, peregrinos ruborizados quisieran hacer penitencia con un dulce beso.
-Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano, que demuestra un gran fervor a esto, pues hasta las manos de los santos tocan a la de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el beso del palmero.
-¿No tienen labios los santos? ¿Y los piadosos palmeros?
-Sí, peregrino, labios para usar en la oración.
-Entonces, querida santa, deja que los labios hagan como las manos. No conviertas fé en desesperación.
-Los santos no se mueven cuando acceden a las súplicas.
-Entonces quieta mientras recojo el efecto de mi oración. Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos.
-¿Entonces mis labios tienen ahora el pecado?
-¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura. Devuélveme mi pecado.

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