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Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

viernes, 16 de julio de 2010

He.

Con pensamientos de aquellos que son conocedores del castigo proveniente del exceso de felicidad, unos largos momentos de silencio y la magia proveniente de la penetrante historia que estas portadas de tapa dura custodian, casi puedo sentir mi mundo irse por los poros. Con la cabeza embotada y el corazón deshecho en jirones de dudas y cobardías contemplo su foto, la contemplo a conciencia, durante tanto rato que sus rasgos empiezan a parecerme extraños, desconocidos, como cuando te miras demasiado tiempo en un espejo. Intento cerrar los ojos y conciliar un sueño que me fue robado justo en el momento en el que a estos personajes, abrumadoramente reales, les arrebatan vida e ilusiones. Denegando una vez más la posibilidad de dormir busco de nuevo en él. Esta vez en el eco de sus palabras grabadas meses atrás entre bromas y carcajadas. También me las estudio. Cada risa, cada cambio de tono, cada pequeña estupidez. Y esa ligera interferencia cuando sus manos, eje central de mi universo más profundo, intentan arrebatarme el aparato que apenas hace eco de lo maravilloso de su voz.
Entre palabras y susurros hayados en este libro he encontrado confirmación a mis temores más profundos, ajena a cualquier réplica exterior de que tan solo sea una historia entre muchas, un libro entre muchos. Una vez más me vuelven a demostrar cuan caprichoso es el destino, arlequín cruel y poderoso, experto en marionetas de material frágil.
Llegados a este punto, en el que la magia de esfuma entre los dedos y las ideas principales se arremolinan en mi cabeza dispuestas a ser expuestas, he llegado a la conclusión de que, a pesar de la crueldad del destino, de su vil y misterioso juego, la palabra escrita es poderosa aún después de cientos de años transcurridos. Por lo tanto, tan solo quería aclarar que, pase lo que pase, del miedo que tenga, o tengas, o que algún día algo o alguien nos separe, te quiero. Te amo de tal manera que me abruma, me aterroriza, me hace cobarde y niña, ingenua, indecisa y feliz.
Tuya para siempre, en estos instantes,
Bohemian Place.

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