A princess.

Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado (¿cómo no?) de una princesa hermosa y rubia. Un día, la princesa (vaya usted a saber por qué) dio un beso al feo y gordo campesino y, mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe.


(Por lo menos, así lo veía ella)

(Por lo menos, así se sentía él)

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