Entrada destacada.

Bienvenidos.

Aquí comienzo de nuevo un viaje más profundo que cualquier carretera, que cualquier cielo, que cualquier mar. Un viaje que inicié en una ép...

sábado, 25 de febrero de 2012

A

-Te dije que no iba a irme a ninguna parte. No temas, estaré aquí mientras eso te haga feliz.
Le devolví la sonrisa e ignoré el dolor de mis mejillas.
-Entonces, es para siempre, ya lo sabes.
-Vamos, déjalo ya. Sólo es un enamoramiento de adolescente.
Sacudí la cabeza con incredulidad y me mareé al hacerlo.
-Me sorprendió que Renée se lo tragara. Sé que tú me conoces mejor.
-Eso es lo hermoso del ser humano -me dijo-. Las cosas cambian.
Se me cerraron los ojos.
-No te olvides de respirar -le recordé.
Seguía riéndose cuando la enfermera entró blandiendo una jeringuilla.
-Perdón -dijo bruscamente a Edward, que se levantó y cruzó la habitación hasta llegar al extremo opuesto, donde se apoyó contra la pared.
Se cruzó de brazos y esperó. Mantuve los ojos fijos en él, aún con aprensión. Sostuvo mi mirada con calma.
-Ya está, cielo -dijo la enfermera con una sonrisa mientras inyectaba las medicinas en la bolsa del gotero-. Ahora te vas a sentir mejor.
-Gracias -murmuré sin entusiasmo.
Las medicinas actuaron enseguida. Noté cómo la somnolencia corría por mis venas casi de inmediato.
-Esto debería conseguirlo -contestó ella mientras se me cerraban los párpados.
Luego, debió de marcharse de la habitación, ya que algo frío y liso me acarició el rostro.
-Quédate -dije con dificultad.
-Lo haré -prometió. Su voz sonaba tan hermosa como una canción de cuna-. Como te dije, me quedaré mientras eso te haga feliz, todo el tiempo que eso sea lo mejor para ti.
Intenté negar con la cabeza, pero me pesaba demasiado.
-No es lo mismo -mascullé.
Se echó a reír.
-No te preocupes de eso ahora, Bella. Podremos discutir cuando despiertes.
Creo que sonreí.
-Vale.
Sentí sus labios en mi oído cuando susurró:
-Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario