A.

A todos los barcos de la mar y todos los puertos de tierra, a mi familia, y a todos los amigos y desconocidos: esto es un mensaje y una plegaria. El mensaje es que mis viajes me han enseñado una gran verdad. Yo ya tenía lo que todos buscan y pocos llegan a encontrar, la única persona en el mundo que nació para amar eternamente. Una persona como yo, de los Outer Banks y el misterioso Atlántico azul. Una persona rica en los tesoros sencillos, humilde, autodidacta. Un puerto donde siempre me sentiré en casa, y ningún viento, ni ningún problema, ni siquiera una pequeña muerte, podrá derribar esta casa. La plegaria es que todas las personas del mundo puedan conocer este amor, y sanar con él.

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